16 dic 2009

LEA LO QUE NO SE ESCRIBE

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Cuando una obra se planifica desde el terreno, contando con toda la información necesaria para la realización de un informe con documentación precisa, pliegos técnicos y cómputos; es posible arribar a un costo verdadero de la obra con valores más exactos a invertir y reduciendo las posibilidades de sorpresas por adicionales.

En cambio, cuando se debe trabajar sobre una obra existente (reforma), no siempre es posible detectar todo lo que sucederá al insertar el nuevo proyecto. Aquí se presentan una serie de puntos a tener en cuenta que dificultan la exactitud en el cálculo del costo final: qué hay detrás de las paredes, debajo de los solados, dentro de las instalaciones y qué es posible recuperar de lo ya existente para su reutilización.

En este último caso, suele suceder que una intención de ahorro (ejemplo: adjudicar la obra al constructor con el precio más bajo), puede convertirse en la necesidad de rehacer a nuevo y de nuevo invirtiendo finalmente mucho más que partiendo de un costo estimado por un profesional.

A esta altura ya dobló costos en dinero y tiempo.

Por eso, las empresas se deben cubrir de eventuales o los pagarán con adicionales.

Es importante que el cliente registre este dato y aclarar que si no se toma conciencia de que estas situaciones suceden a diario, se puede caer en el campo obscuro de la NO CONFIANZA. No confianza por la incertidumbre del desconocimiento frente a lo oculto. No confianza, confusión y equivocación que se termina justificando adjudicándole errores, olvidos o engaños al Estudio de profesionales contratado.

El precio más bajo no es el más barato…

Entonces...

Con la experiencia que tenemos sabemos cómo hacer para achicar riesgos y gastos logrando que los costos no se disparen.

La siguiente es la propuesta del Estudio Plant & Plant para los casos de reformas:

Una vez definido lo que queremos construir y en qué términos...

Evitar modificaciones en lo contratado y de ser inevitable, manejar con paciencia y sabiduría el cambio y sus consecuencias tanto en lo económico como en lo emocional.

Permitir que el Estudio sea el responsable de controlar, verificar y defender al cliente en cualquiera de las situaciones no claras de una obra que está en reforma.


No permitir la presencia de interferencias en la comunicación cliente-profesional:

Una comunicación fluida entre el cliente y el profesional es la base para un buen trabajo de equipo; especialmente cuando se trata de emprendimientos compuestos por varios socios y más aún si los mismos difieren en expectativas, objetivos o maneras de proceder.

Mantener sistemáticamente un contacto estableciendo cuándo y dónde reunirse para plantear TODAS las inquietudes y novedades que surjan durante el tiempo de la reforma. De esta manera no existirán dudas en materia de avances de obra y nada obstaculizará ningún objetivo.

Cuanto más clara sea la relación cliente-profesional, más rápido y mejor se alcanzarán los objetivos proyectados. Toda idea o proposición –por insignificante que parezca- debe ser consultada para encontrar en equipo las posibilidades y conveniencias más viables en materia de costos, tiempos y realización.

La incertidumbre que padecen algunos clientes debido a su falta de entrenamiento en el proceso creativo de la arquitectura, es algo que resulta tan comprensible como inconveniente para alcanzar objetivos.

La experiencia del profesional frente a este tipo de reacciones, es la que le permite clarificar ideas y así contener emociones negativas que impiden la correcta canalización de todas las energías en beneficio del negocio y de todos.

Los años de experiencia enseñan a detectar el momento en que la relación cliente-profesional podría decrecer, y como riesgo de ecuación resulta frecuentemente desfavorable si no se la fortalece rápidamente mediante la comunicación y clarificación de todos los involucrados.

Ningún motivo debe retrasar ni empañar el éxito profesional de los proyectos.

Generalmente nuestros clientes no pertenecen a nuestra profesión y, aunque hayan experimentado el trato con colegas nuestros o con empresas constructoras, no se encuentran en condiciones de calcular el costo final de una obra. Sin embargo, muchos se conforman con haberlo escuchado o leído y caen en la trampa de los medios y de la información social que nunca coincide con los hechos. Finalmente desde su condición extra-profesional, imaginan el costo, lo verbalizan, lo dan por cierto y válido e incurren en un error que si no es aclarado a tiempo se arrastrará con consecuencias desfavorables para todas las partes.

La información que les llega es el TEXTO

que fuera de CONTEXTO sólo crea confusión.

Un perfecto ejemplo de lo que nosotros llamamos información no informada, es el diagrama que publica el diario Clarín los días lunes, en la sección Arquitectura; indicando cuánto cuesta el metro cuadrado de una casa o departamento con materiales standard.

Si bien ningún cliente nuestro usó o hubiera usado ninguno de estos materiales standard para sus reformas; la credibilidad que le da a un medio gráfico ser el 1º en ventas del país, les permite poner en duda toda apreciación de otros precios.

Las obras que se construyen únicamente como inversión integran el anunciado precio de los medios, resultando obvio lo impersonal y poco verdadero.

Hasta tanto la información brindada no se ubique en un contexto, ningún costo publicado puede ser considerado confiable y mucho menos tomado como parámetro para el cálculo de costos de una reforma en el rubro Arquitectura Comercial Equipada (restaurante preparado para funcionar).

No debemos olvidar que equipamientos y alhajamientos, también forman parte de los COSTOS.


Ricardo Plant
atemporal

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